Un rediseño es una buena oportunidad para mejorar, pero si se hace sin cuidado puede hacer desaparecer de Google páginas que ya te traían visitas.
Antes de empezar
Haz un inventario de las URLs que reciben tráfico desde Google, con Search Console o con una herramienta de rastreo. Esas son las páginas que no puedes perder.
Apunta también qué búsquedas llevan a cada una: te ayudará a mantener los títulos y el contenido que ya funcionan.
Durante la migración
Si una URL cambia, prepara una redirección 301 a su equivalente en la web nueva, una a una. Redirigirlas todas a la portada es uno de los errores más comunes y hace perder buena parte del posicionamiento.
- Mantén los títulos y metadescripciones que funcionaban.
- Conserva el contenido útil, aunque cambie el diseño.
- Revisa los enlaces internos para que apunten a las URLs nuevas.
Después de publicar
Envía el nuevo sitemap a Search Console y vigila durante unas semanas los errores de rastreo y las páginas que pierden visitas para corregirlas a tiempo.



